¿Pulir o Cambiar? Cómo diagnosticar tus faros

Diagnóstico de faros

A veces, por mucho que lijemos y pulamos un faro, este no recupera su transparencia original. En otros casos, los conductores gastan cientos de euros comprando faros nuevos cuando una sencilla restauración de 50€ los habría dejado perfectos.

¿Cómo saber cuándo merece la pena pulir y cuándo hay que sustituir?

Caso 1: Oxidación Externa (Sí, se puede pulir)

Síntomas: El faro tiene un tono amarillento o blanquecino en la superficie. Al pasar el dedo o la uña, notas que la superficie es rugosa y áspera.

Este es el daño más común. El sol (rayos UV) ha quemado la capa protectora del plástico. Al ser un daño externo, un taller profesional puede lijar esa capa muerta y aplicar una nueva laca transparente, dejando el faro como salido de fábrica.

Caso 2: Daño Interno o Condensación (Cambiar o Abrir)

Síntomas: El faro está liso por fuera, pero se ve empañado por dentro. Ves gotas de agua, humedad, o suciedad en la parte interior del cristal.

Si el faro ha perdido la estanqueidad, de nada sirve pulirlo por fuera. La humedad seguirá dentro. En este caso, el taller tendría que desmontar el faro, meterlo en un horno para derretir el butilo, abrirlo, limpiarlo, sellarlo de nuevo y montarlo. Muchas veces, esto cuesta más en horas de mano de obra que comprar un faro nuevo equivalente.

Caso 3: Microfisuras o "Crazing" (Cambio inminente)

Las microfisuras son pequeñas grietas que parecen telarañas y que están dentro del grosor del plástico (no en la superficie). Ocurren cuando se ha usado alcohol o disolventes fuertes para limpiar el coche, o por estrés térmico extremo.

Si tu faro tiene estas "grietas internas", por mucho que se lije por fuera, las grietas seguirán ahí. La ITV podría rechazar el coche si estas fisuras desvían el haz de luz de las bombillas.

¿Tienes dudas con tus faros?

Acércate a uno de nuestros talleres asociados. El diagnóstico visual es gratuito y te dirán con total honestidad si merece la pena pulirlos.

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